Esclavas del Divino Corazón

La Congregación fue fundada el 26 de julio de 1885 en Coria, Cáceres, por Marcelo Spínola y Celia Méndez.

Cómo ocurrió...

Confesión en San Lorenzo
Treinta de octubre de 1874. Una mañana en la que el párroco, D. Marcelo Spínola, está sentado en el confesionario, como tantas otras. Una mujer joven enlutada acude a D. Marcelo buscando orientación. Es Celia Méndez que ha quedado viuda hace dos meses y medio. En la cruz de la pérdida de su marido ha percibido un llamamiento de Dios hacia algo. ¿hacia qué?
Un largo camino
Búsqueda, entrega generosa y esfuerzos por parte de Marcelo y Celia terminan en la fundación de la Congregación de Esclavas del Divino Corazón en Coria, el 26 de Julio de 1885,
Desde aquél octubre de San Lorenzo hasta este julio del 1885 han pasado 11 años. Ahora D. Marcelo es obispo de Coria y Celia Méndez se llama Madre Mª Teresa del Corazón de Jesús.
Nace la congregación con la misma savia de sus fundadores: profunda vida de oración y vivo celo apostólico. El núcleo de esta espiritualidad que une contemplación y acción apostólica es el Corazón de Jesucristo. La misión concreta de la Congregación “anunciar a todos los hombres el amor personal que Jesucristo nos tiene” a través de la educación. El estilo con el que las Esclavas realizan su vinculación con el Señor, el de María, primera Esclava del Señor,.
Celia Méndez, guiada por D. Marcelo está al frente de la Congregación durante 23 años. Dirige a las religiosas, las instruye y estimula a realizar la obra de la educación cristiana “formando el corazón de los jóvenes en la verdad evangélica, ilustrando el entendimiento por el conocimiento del saber y transformando así la sociedad”
Se suceden las fundaciones: Coria, Málaga, Ronda, Corte Concepción, Moguer, Sevilla y Linares en vida de los fundadores.
Tras la primera etapa de fundaciones, y entre 1909 y 1927, se sigue la misma línea de expansión y crecimiento de los comienzos. Así en Andalucía se fundan casas en Aracena, Sanlúcar la Mayor y Cazalla. También se abre una casa en Madrid.
Escudo de la Congregación de las Esclavas del Divino CorazónEn 1913 la expansión lleva por primera vez a América: en Brasil, Rió de Janeiro y en Argentina, Rosario (que se cierra en 1921) y San Carlos. Son momentos especialmente duros ya que al año de llegar a América estalla la Primera Guerra Mundial, lo cual dificulta aún más las comunicaciones, de suyo lentas y difíciles en esta época.
Entre 1927 y 1945 las fundaciones nuevas son las de Coria (por segunda vez) en 1927, Madrid, Loreto en 1939 y Argentina, Buenos Aires en 1940. Son tiempos de guerra primero en España y más tarde en toda Europa.
Una nueva época de expansión se da entre 1945 y 1968. Se alcanza un total de 23 fundaciones en lugares bien distintos. Las nuevas de este periodo son:
España: Barcelona: Tibidabo en 1947 y Montserrat en 1953. Pamplona en 1958
Italia: Roma en 1950
Japón y Brasil (Dianópolis) en 1953
Inglaterra: Londres en 1962
Interior de Brasil: Bela Vista, Goianesia, Goiania y Piracanjuba en 1967
Filipinas: en 1968
Actualmente la Congregación cuenta con 5 Provincias Canónicas: España Norte, España Sur, Argentina, Brasil y Japón. Filipinas es una Delegación de la Provincia de Japón. Hay casas, además de en España, en Angola, Argentina, Brasil, Ecuador, Filipinas, Italia, Paraguay y Venezuela.
En todos estos países el trabajo se realiza principalmente en centros educativos de enseñanza infantil, primaria y media, en residencias universitarias y en otras obras de desarrollo cultural y social. Hay actividades diversas, a lo largo de todo el año, en las que participan tanto profesores y padres como alumn@s y antigu@s alumn@s. Existe también un Voluntariado que ayuda durante el verano en Ecuador y Venezuela. En estos dos países se trabaja con la Institución Fe y Alegría. La corresponsabilidad de los seglares en todas estas obras de educación es un aspecto fundamental que hay que destacar.
Desde la fe, la convicción profunda y la tradición de nuestro Instituto, apostamos por un mundo mejor para todos; el futuro queda abierto para seguir colaborando, sin tregua alguna, en el desarrollo cultural y humano de quienes lo necesiten, allí donde quiera que lo necesiten.